Las universidades están perdiendo profesores, cada vez son menos quienes estudian Educación, las condiciones del profesional son precarias y la situación económica no permite que niños continúen con sus estudios

El aire que respiramos todos los días se ha contaminado de pesimismo. La desmotivación se ha intercalado en los ánimos de educadores, estudiantes y familiares. Muchos niños y jóvenes no terminan su educación porque tienen que trabajar para llevar la comida a sus hogares.

Según la opinión de Lucrecia Baldassarre, profesora de Comunicación Oral y Comunicación Escénica en la UCAB, en Venezuela la educación se ha relegado, no se le ha dado importancia. Las universidades están en crisis: no tienen educadores. Para sobrellevar este problema, han contratado a jóvenes recién graduados. Sin embargo, al igual que los profesores de bachillerato, los universitarios deben estar formados. Muy pocos educadores siguen especializándose después de graduarse debido a que los diplomados son muy caros y los sueldos no cubren los gastos. Sus condiciones laborales son pésimas. Han tenido que buscar otras alternativas porque el sueldo no les alcanza.

Mientras tanto, el miércoles 6 de enero de 2016, el presidente de la República, Nicolás Maduro, designó a Jorge Arreaza, quien se desempeñó como vicepresidente del país, ministro de Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología.

Sobre este nombramiento, Duilia Díaz comentó que la gente que designan como ministro en Educación no tiene conocimiento del área. Díaz es licenciada en Educación Preescolar, profesora en la escuela de Educación de la UCAB y trabajó siete años en aulas de educación preescolar. “Realmente los cambios que se han intentado hacer en educación desde que empezó toda esta transformación política o de país, siempre se han quedado en la mitad”, afirmó.

Díaz cuenta que los profesores han tenido que recurrir a otras opciones debido a la falta de recursos. En preescolar y primaria hay más alternativas creativas, sobre todo en preescolar: ecología y reciclaje. Sin embargo, la gran mayoría se ha resignado a la realidad: no hay motivación. Afirma que la mayor desmotivación a nivel educativo es en bachillerato: docentes resignados y sin motivación de hacer algo para que cambie y estudiantes en un limbo.

De esta manera, será mucho más difícil la reconstrucción social. “Una de las cosas en este país es la descomposición moral, ética y ciudadana. Ya no tenemos familia, la hemos perdido: hay muchas mamás jóvenes y la figura del padre ha desaparecido”, manifestó Duilia Díaz. La educadora asegura que la escuela es la que ha ayudado a superar eso. Sin embargo, si no se le da la importancia que tiene y sigue desapareciendo la figura del docente, Díaz expresa que no puede pronosticar algo bueno para el país.

Esta situación de desmotivación es una opinión que también comparte Baldassarre, licenciada en Educación, Ciencias Biológicas en 1985. Expresa que la situación social ha desmotivado a los jóvenes haciéndoles ver que no vale la pena educarse. “El educador debe trabajar la motivación por la educación, que entusiasmen a los muchachos a la búsqueda del conocimiento y de que afloren su talento”, afirmó.

Baldassarre explica que la desmotivación en los estudiantes con acceso a la educación, recién graduados de bachillerato, ocasiona que no encuentren realmente dónde está su talento y su vocación. Entonces, van a la universidad y no se sienten satisfechos. Por consiguiente, ocurren dos cosas: se están cambiando de carreras sin terminar el semestre y están abandonando la universidad.

Sobre Jorge Arreaza, Lucrecia expresó: “No me gusta como ministro de Educación, me parece que no tiene las competencias; cuando tienes personas a nivel político que no las tengan, ¿cuál es el mensaje que le estás enviando al país?”.

Nicolás Barreto, licenciado en Ciencias Pedagógicas y en Comunicación Social en la UCAB, saca a colación una frase del padre Luis Ugalde: “Todos quieren para sus hijos que las mejores personas del país sean sus maestros y maestras, pero nadie quiere que sus mejores hijos sean maestros o maestras”. Barreto también es profesor en la escuela de Educación de Pedagogía de la expresión dramática y director de la agrupación Teatro UCAB. Comenta que con la inflación, lo que puede ganar un docente en educación pública e incluso privada no le alcanza. “Siente que su carrera es irrespetada porque se le obliga a dar contenidos que no tienen que ver con la formación, limitan incluso cosas que puedan hacerse debido a un control que es más político que educativo”, declaró.

Sobre la suspensión de las clases en los días viernes decretada por el ejecutivo Aristóbulo Istúriz, Barreto expresa que es un elemento más para que la educación vaya hacia abajo, hacia atrás. “Siento que un día de clases menos a la semana es mucho”, afirmó.

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